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Columnas del grupo

Pregón de esquina

Tite Curet Alonso explicó así la letra que le escribió a Héctor Lavoe: todo el mundo compra el periódico de hoy, nadie compra el de ayer. Una columna carga esa condena encima desde que se publica, y por eso hay que escribirla como si fuera a leerse pasado mañana.

Ismael Rivera trabajaba de albañil y aprendió a sonear en las esquinas de la calle Calma. La esquina no era su antesala: era su escenario. Aquí pasa lo mismo. Entre 800 y 1.500 palabras, firmadas, sobre lo que la investigación va dejando por el camino mientras avanza por su carril lento.

Qué suena aquí

Discusiones del campo, coyunturas del Caribe y del país, un libro recién cerrado, lo que el trabajo de campo dejó dando vueltas. Nada que exija dieciocho notas al pie.

Quién sonea

Integrantes del grupo, semilleristas y voces invitadas. Cada columna va firmada, porque el que sonea responde por lo que canta.

Con qué clave

Todo dato lleva fuente citable. Una columna puede ser brava, y a veces tiene que serlo. Lo que no puede es ser floja.

Las columnas

De la más reciente a la más antigua.

N.º 02 Archivo y memoria naval

El nombre que había que borrar

En diciembre de 1828, un comandante que había combatido bajo las órdenes de Padilla pidió extinguir su apellido del casco de una goleta de la República. El nombre volvió, y no ha dejado de volver.

Rosa Chamorro 18 de octubre de 2026
N.º 01 Memoria y espacio público

José Padilla frente a la blanquitud monumental

Un almirante negro fusilado por la república que ayudó a fundar, olvidado en una glorieta sin paso peatonal. Lo que el abandono de su estatua revela sobre quién puede ser paisaje en Santa Marta.

Roberto Almanza Hernández 7 de octubre de 2026