Antropología archipiélicaRegistro abierto
Marca de marea
La línea que el agua deja en la piedra cuando se retira. Aquí queda constancia de lo que ha entrado al atlas por mano ajena, con el verbo exacto de cada aporte, y de lo que al corpus todavía le falta. Memoria y medición a la vez.
Qué registra esta página
Un muro de agradecimientos no se puede auditar. Esta página no dice quién colaboró: dice quién hizo qué, sobre qué entrada exacta y con qué fuente. La diferencia importa, porque un corpus que declara la mitad de sus vínculos sin verificar no puede permitirse un crédito vago justo en el punto donde alguien ajeno lo corrigió.
El registro va acompañado de su reverso. Debajo de los asientos está el estado abierto del corpus: cuántas corrientes esperan fuente, qué fenómenos están delgados, qué tradiciones lingüísticas siguen subrepresentadas. Esas cifras se calculan cada vez que se carga la página, directamente sobre el conjunto de datos publicado, así que no pueden quedarse viejas sin que se note. Publicar lo que falta es lo que convierte una lista de colaboradores en una invitación en lugar de una vitrina.
Asientos
El registro está vacío. El conducto de aportes se abrió en julio de 2026 y todavía no ha entrado ningún aporte externo al corpus. Cuando entre el primero, aparecerá aquí con su fecha, su verbo y la entrada que modificó.
Los verbos del registro son cinco y no son intercambiables: propuso una entrada, redactó su ficha, corroboró un vínculo, enmendó un dato, tradujo material de otra lengua. Si alguien propone una obra y la ficha la escribe el equipo, el asiento dice «propuso». La honestidad del crédito es parte de la honestidad del corpus.
Quien aporta puede pedir que su nombre no aparezca. En ese caso el asiento dice «aporte anónimo» y conserva todo lo demás: el verbo, la entrada y la fuente. El aporte se evalúa igual, y no figurar no cuesta el crédito de haberlo hecho.
Lo que falta
Estas cifras salen del conjunto de datos del atlas en el momento en que abres esta página.
- 163 de 313 corrientes esperan fuente verificada.
- El corpus registra 14 disonancias frente a 299 resonancias.
- Por tradición lingüística: 105 obras anglófonas, 28 hispanas, 22 francófonas, 6 neerlandesas, 2 danesas.
- La capa etnográfica tiene 6 entradas frente a 148 obras de investigación.
El desbalance entre resonancia y disonancia es el que más dice de quien traza el mapa. Un pensamiento tan dado a la polémica no produce catorce desacuerdos entre 313 vínculos: lo que describe esa cifra es que reconocer una herencia es más fácil que verificar una tensión. Marcar una fricción que el atlas no registra es, hoy, el aporte que más falta hace.
Cómo se acredita
Hay tres niveles, sostenidos en cómo funciona el crédito académico y no en un sistema de insignias.
- Señalamiento. Un aporte aceptado. El nombre entra en esta página junto al ítem exacto, y en el pie de la ficha afectada dentro del atlas. El crédito se distribuye ahí a propósito: nadie visita una página de créditos y todo el mundo llega a las fichas.
- Aporte sostenido. Cinco ítems aceptados, o una ficha completa que entra al corpus tal como llegó. Lo anterior, más contributor en el siguiente depósito del conjunto de datos en Zenodo con rol de curaduría de datos, y entrada en el archivo de cita del repositorio. Es una línea citable en un currículum, no una mención de cortesía.
- Coautoría del corpus. Un conjunto de entradas que cambia la forma del atlas: llevar el corpus neerlandófono de seis a veinticinco entradas, por ejemplo, o duplicar las fricciones registradas. Se conversa caso por caso y entra en la cita del DOI.
Cómo aportar
La regla es la misma que el corpus se aplica a sí mismo: fuente verificable y un argumento breve. Nada entra sin lectura editorial y los aportes se revisan una vez al mes. Los cinco tipos de aporte, qué cuenta como fuente y con qué criterios se decide están explicados en la guía de uso del reflujo; el formulario está dentro del propio atlas.