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Antropología archipiélicaDocumento de método

Metodología del atlas Con el agua de por medio

Las reglas con las que se construye el atlas: qué entra al corpus, qué clase de vínculos registra, cómo se verifica cada afirmación y qué le falta todavía. Publicar el método es parte del método.

Obras257
Relaciones614
Corroboradas394 (64,2%)
Datos aAgosto de 2026

Qué declara este documento

El atlas es un instrumento de investigación, no una visualización. Esta página fija sus reglas de construcción para que cualquier lector pueda auditarlo: seguir una corriente del mapa hasta la fuente que la sostiene, o hasta la marca honesta de que esa fuente todavía no se ha verificado. Los números que aparecen aquí describen el corpus a agosto de 2026 y cambiarán con cada versión; la regla es que esta página cambie con ellos.

La unidad de análisis

La unidad de análisis del atlas no es el país ni el autor: es el fenómeno que atraviesa la cuenca del Gran Caribe. El corpus reconoce diez: colonialidad, postplantación, capitalismo racial, catástrofes climáticas, soberanías, violencias, memoria y espiritualidad, cimarronaje, creolización, y cuerpo, género y erótica. Una obra entra al atlas cuando trabaja a fondo al menos uno de esos fenómenos desde el Caribe, no cuando apenas lo menciona. El lugar que la aloja se registra, pero queda en segundo plano: Cartagena se entiende mejor junto a Nueva Orleans y Paramaribo que junto a Bogotá.

El criterio de admisión es el registro académico o la densidad documental de la obra, no su fama. La regla también excluye: en julio de 2026 se descartó un manual escolar de historia general del Caribe porque su registro divulgativo no dialoga con el resto del corpus. Esa clase de decisiones se toma obra por obra y se deja registrada, porque un corpus también se define por lo que no admite.

Ese giro de la unidad país a la unidad fenómeno tiene nombre propio en la literatura: pensamiento archipiélico. Stephens y Martínez-San Miguel lo definen contra la lógica de área que organizó los estudios caribeños desde la Guerra Fría, la que agrupa por lengua imperial o por frontera nacional, y proponen en su lugar una comparación relacional entre islas y orillas, sin centro continental que las jerarquice. El atlas no cita ese marco por adorno: es la descripción más precisa que existe de lo que esta herramienta ya hace al conectar a Cartagena con Nueva Orleans o a Providencia con Curazao.

Fuente: Stephens, M. y Martínez-San Miguel, Y. (eds.) (2020). Contemporary Archipelagic Thinking: Towards New Comparative Methodologies and Disciplinary Formations. Rowman & Littlefield International.

Objetos registrados y operaciones epistémicas

El corpus distingue entre obras y manifestaciones culturales. Esta diferencia describe qué clase de objeto registra cada entrada; no separa investigación de etnografía. La etnografía está ampliamente presente en el corpus, pero la estructura heredada no permite todavía reconocerla de forma consistente. En la arquitectura 2.0 se registrará como una operación epistémica —«producir etnografía»— que podrá convivir con otras, como reconstruir un archivo, escuchar, cartografiar, teorizar, narrar o documentar una práctica.

La capa de manifestaciones registra expresiones vivas del Caribe (el carnaval, el vodú, el sound system, el palenque) como entradas propias, con nodo y relaciones, en lugar de dejarlas únicamente como objetos mencionados por los libros que las estudian. A agosto de 2026 contiene tres entradas frente a 254 obras. Ese recuento no mide cuánta etnografía existe en el atlas.

Tipos de relación

Los tres marcadores de relación del atlas, resonancia, disonancia y fricción epistémica, vienen de Michael Monahan, Creolizing Practices of Freedom: Recognition and Dissonance (Rowman & Littlefield, 2023). Monahan construye las tres con una metáfora sonora deliberada: la libertad es creolizante porque es una relación dinámica entre elementos diversos que se transforman mutuamente en el tiempo, y esa dinámica es incompatible con cualquier ontología de pureza o de sistema cerrado. La fricción, en ese esquema, no es un defecto que corregir sino la condición física del sonido mismo: sin roce no hay vibración, del mismo modo que sin el contacto entre marcos de conocimiento distintos no hay reconocimiento posible. El atlas hereda esa arquitectura conceptual en vez de inventar la propia.

La resonancia es lo que Monahan llama interferencia constructiva: dos corrientes de pensamiento que al interactuar se potencian mutuamente sin fundirse en una sola voz. No es acuerdo ni unanimidad. Monahan insiste en que la resonancia necesita la distinción para funcionar como resonancia, igual que un acorde necesita notas distintas para sonar como acorde y no como unísono. El atlas marca este vínculo cuando una obra continúa, amplifica o hereda el trabajo de otra: una genealogía de ideas que se refuerzan, no que se repiten.

La disonancia no equivale a la crítica ni al simple desacuerdo. Para Monahan es la herramienta que interrumpe el ruido blanco de un paisaje intelectual dominante, el silencio impuesto que se hace pasar por armonía o estabilidad. Introducir una voz disonante suele ser el primer movimiento de una praxis liberadora: establece la presencia de una perspectiva antes inaudible y abre paso a formas de resonancia que el orden anterior no permitía. Monahan añade un matiz que el atlas no puede ignorar del todo: una nota disonante puede resolverse después en una armonía más compleja, y lo que un contexto normaliza como resonante puede ser, en realidad, interferencia destructiva disfrazada de acuerdo. El atlas trabaja con una simplificación necesaria de esa idea: marca disonancia cuando una obra tensiona, critica o contradice a otra de forma explícita y verificable en el texto. Es un proxy operativo de la categoría de Monahan, más estrecho que ella, y esa distancia queda declarada aquí.

La fricción epistémica retoma una categoría formulada por José Medina y reelaborada por Monahan dentro de una práctica creolizadora de la libertad. Ocurre cuando un marco de conocimiento entra en contacto con una resistencia que revela sus límites, silencios o presupuestos y abre la posibilidad de transformarlo. No equivale a una diferencia de lengua. El atlas separa desde esta revisión el cruce lingüístico —contacto entre tradiciones que las fronteras imperiales y académicas mantuvieron apartadas— de la fricción epistémica, que exige una afirmación editorial argumentada y evidencia en la relación. Mientras el corpus no declare esas fricciones de manera explícita, la interfaz no las contará ni las inferirá.

El corpus actual registra 594 resonancias y 20 disonancias. Ese desbalance no describe solo el campo: un pensamiento tan dado a la polémica no produce veinte desacuerdos entre 614 vínculos. Describe también el proxy, porque verificar en el texto que una obra cita y continúa a otra es más simple que verificar que la tensiona deliberadamente; la simplificación operativa descrita arriba empuja hacia la resonancia por defecto. La tarea editorial en curso es releer pares ya conectados y buscar en ellos la tensión real que la herencia declarada no alcanza a mostrar.

Fuente: Monahan, M. J. (2023). Creolizing Practices of Freedom: Recognition and Dissonance. Rowman & Littlefield. La obra tiene su propia ficha en el corpus del atlas: ver entrada «Monahan» →

La regla de corroboración

Cada relación lleva un campo de fuente, visible en la ficha de la obra. Una relación solo se marca como corroborada cuando la conexión se verificó contra el texto completo de la obra en digital, buscando la cita, la mención o la discusión real; nunca por el título, ni por memoria, ni por afinidad temática intuida. Cuando esa verificación no se ha hecho, el campo dice «Por corroborar», y así se publica. Preferimos la duda marcada a la fuente inventada.

De las 614 relaciones actuales, 394 están corroboradas y 220 siguen pendientes. El atlas publica ese estado en cada versión, porque la deuda declarada es información, no vergüenza.

El porcentaje pendiente sube con cada siembra nueva de obras y baja con las sesiones de verificación. Las dos cosas están bien: significa que el corpus crece más rápido de lo que se audita, y que la auditoría nunca se salta.

Flujo de trabajo y roles

Cada obra recorre el mismo camino antes de aparecer en el mapa. Se consigue el libro en digital y se procesa en un cuaderno de análisis con un protocolo pautado que extrae metadatos bibliográficos, aporte, clasificación por fenómenos y conexiones citadas con página. Esa ficha se sistematiza en una biblioteca de grupo de Zotero, donde cada obra es un registro bibliográfico completo con etiquetas controladas y sus relaciones anotadas.

Hasta la versión 1.15.0, el repositorio sincroniza el archivo JavaScript que carga la página con el JSON descargable, pero no cuenta todavía con un validador automatizado de contenido. Antes de la migración a la arquitectura 2.0 se implementará un validador para comprobar identificadores, relaciones, vocabularios, fuentes, estados de corroboración, lenguas, temporalidades y consistencia entre campos. La revisión editorial sigue siendo necesaria: ninguna comprobación automática puede decidir por sí sola si una relación intelectual está bien argumentada.

La dirección académica y la decisión editorial sobre inclusiones, exclusiones y tipos de relación son de Roberto Almanza Hernández (Grupo de Investigación Pensamiento Caribe, Universidad del Magdalena). La sistematización bibliográfica la realiza el equipo de asistencia de investigación del grupo.

Datos abiertos, versiones y cita

El corpus completo (obras, lugares, fenómenos y relaciones con su campo de fuente) se publica como conjunto de datos en formato JSON, depositado en Zenodo con identificador persistente. El DOI de concepto —que siempre apunta a la versión más reciente— es 10.5281/zenodo.21483568; la última versión depositada (v1.15.0, 233 obras y 588 relaciones) tiene su propio DOI de versión, 10.5281/zenodo.21875688. El corpus vivo de este repositorio va por la v1.17.0 (257 obras y 614 relaciones). La v1.4.0 añadió nueve entradas dirigidas a los sesgos declarados de este documento: filosofía afrocaribeña con Paget Henry, cimarronaje hispanohablante con Pedro Lebrón Ortiz, el sound system jamaicano con Julian Henriques, y el pensamiento afrocolombiano con Manuel Zapata Olivella, entre otras. La v1.5.0 sumó seis obras salidas de la biblioteca del grupo y abrió el eje indígena, hasta entonces ausente, con Whitehead y Rifkin; quince de sus veintitrés corrientes llevan cita verificada en el ejemplar. Las v1.6.0 y v1.7.0 sembraron el racimo del Caribe colombiano y su independencia —Helg, Brathwaite, Múnera y Sæther—, con varias relaciones corroboradas por cita cruzada verificada entre los propios textos, incluida una disonancia real: Sæther objeta de frente la tesis de Múnera sobre los comunes de Cartagena. La v1.8.0 sumó un capítulo propio del investigador —Almanza y Granados Castellanos, sobre las geografías negras de la Zona Bananera— publicado en Raíces, resistencias y territorios (Editorial Unimagdalena, 2026). La v1.9.0 sumó El cobarde no hace historia, de Joanne Rappaport sobre Orlando Fals Borda y la investigación-acción participativa en las Sabanas del Caribe colombiano (Editorial Universidad del Rosario, 2021). La v1.10.0 leyó ambos textos completos y encontró cita directa verificable: el capítulo de la Zona Bananera dialoga con Trouillot, Bassi, Glissant, Abello y Rediker, y el libro de Rappaport organiza su análisis del método de Fals Borda alrededor del marco historiográfico de Trouillot. La v1.11.0 sumó dos obras más —Cristo Rey, un espacio para permanecer en el tiempo, de Édgar Rey Sinning, y Culture et dictature en Haïti, de Laënnec Hurbon— y, al leer el borrador completo del primero, corrigió dos relaciones de «por corroborar» a cita verificada y sumó tres más con Escalante, Helg y Cunin. La v1.12.0 sumó tres obras salidas de la biblioteca del grupo: Leyendo el carnaval (Lizcano Angarita y González Cueto, comps., 2009), primera obra que ancla el atlas en Barranquilla, hasta entonces en cero; Volviendo al Caribe (Mukien Adriana Sang Ben, 2020), que cita en extenso las dos obras de Glissant ya catalogadas y reivindica a Hurbon como lectura que le cambió la comprensión de Haití; y ¿Dónde hay música africana? (Chica Geliz y Fajardo Martínez, 2024), sobre el picó cartagenero y el Festival Internacional de Música del Caribe. La v1.13.0 sumó quince obras identificadas por cruce sistemático contra la carpeta de bibliografía del grupo: entre ellas Conscripts of Modernity de David Scott y Mosquito Empires de J. R. McNeill, dos títulos que llevaban desde la primera ronda de recomendaciones marcados «sin conseguir»; Raíces, Resistencias y Territorios, compilación sobre Santa Marta que resultó compartir autoría con dos obras ya catalogadas del propio grupo; y Contemporary Archipelagic Thinking, el volumen que teoriza el método que el atlas ya practicaba. La v1.14.0 sumó diecinueve obras identificadas por un segundo cruce sistemático contra la carpeta de bibliografía del grupo, con fuerte peso en Panamá —hasta entonces vacío casi total del corpus, con Lasso, Flores-Villalobos y Corinealdi citándose entre sí— y en Haití, Cuba y República Dominicana; entre ellas también The Argonauts of West Caribbean de Wilhelm Londoño Díaz, sobre la tradición canoera de Taganga, y The People of Puerto Rico, el proyecto colectivo de 1956 del que salió el propio Sidney Mintz ya catalogado. La v1.15.0 sumó treinta obras salidas de un tercer cruce sistemático contra la carpeta de bibliografía del grupo, y cambió el peso del corpus más que ninguna siembra anterior: entraron los clásicos que el atlas citaba de segunda mano sin tenerlos —Capitalismo y esclavitud de Eric Williams, El ingenio de Moreno Fraginals, la sociedad plural de M. G. Smith, el manuscrito inédito Black Metamorphosis de Sylvia Wynter, My Mother Who Fathered Me de Edith Clarke y el ensayo que Mintz y Price escribieron juntos—, se abrieron dos nodos nuevos, Costa Rica y Granada, y se sembró de una vez el eje de la indentura india y china, hasta entonces apenas insinuado. De sus 159 corrientes, 149 llevan cita verificada en el ejemplar, lo que subió la proporción corroborada del corpus del 54% al 65%. La v1.15.0 es la última depositada en Zenodo, el 10 de agosto de 2026, y desde esa versión el depósito incluye también los dos validadores que comprueban el corpus. La v1.16.0 fusionó dos entradas que resultaron ser el mismo libro de 1956, The People of Puerto Rico, y por eso el corpus vivo tenía una entrada menos que la depositada; el identificador retirado redirige al superviviente para no romper enlaces ya citados. La v1.17.0 sumó veinticinco obras identificadas por un cuarto cruce sistemático contra la carpeta de bibliografía del grupo, con doce relaciones nuevas verificadas por cita exacta contra el corpus existente y entre las obras nuevas. Cada obra del atlas tiene además un enlace citable propio y un botón que copia su cita en formato APA.

Limitaciones declaradas

  • Las disonancias están subrepresentadas: 20 de 614 relaciones. Parte del sesgo es del campo y parte es del proxy operativo de la categoría de Monahan: es más fácil verificar en el texto una herencia que una tensión deliberada.
  • La estructura heredada no permite identificar de manera sistemática las numerosas etnografías del corpus. La migración 2.0 incorporará «producir etnografía» como operación epistémica, separada del tipo de entrada.
  • Dos fenómenos siguen delgados en proporción al resto: catástrofes climáticas (16 obras) y violencias (31). La siembra dirigida continúa por ahí.
  • El 35,8% de las relaciones está pendiente de corroboración contra texto.

Ninguna de estas limitaciones se oculta en la interfaz: el estado del corpus se publica en el propio atlas. Un proyecto de humanidades digitales se distingue de una visualización bonita exactamente en esto.

Aportes externos

Desde julio de 2026 el atlas recibe aportes de quien lo recorre: obras ausentes, corrientes y fricciones no trazadas, corroboraciones de vínculos pendientes y enmiendas de datos. El conducto se llama el reflujo y exige a quien aporta la misma regla de corroboración que se aplica el corpus: sin fuente verificable no hay envío. Nada entra automáticamente; los aportes se leen una vez al mes y la decisión editorial sigue los criterios publicados en la guía. Quien aporte algo que entre al corpus queda acreditado junto al ítem exacto, y con cinco aportes aceptados pasa a los contributors del siguiente depósito en Zenodo.

Leer la guía de uso del reflujo →
Ver la marca de marea: quién ha aportado y qué le falta al corpus →